Los rompeweb I

Día internet

Jueves, 8:30 AM. Nos ubicamos geográficamente en San Justo, partido de La Matanza, provincia de Buenos Aires, República Argentina, continente Americano, planeta Tierra, sistema solar (si llegaste hasta acá sin ganas de dejar de leer son un reverendo pelotudo).

Comienza a notarse actividad en la UNLM. Alumnos y profesores ingresan en armonía. Todo parece tranquilo. Pero sólo eso, parece. Porque esto es sólo el mundo real. Mas allá de él se extiende otro mundo completamente distinto, un mundo virtual de infinitas dimensiones: Internet. Y es exactamente ahora, cuando el reloj marca las 8:30 AM en la UNLM, que aparecen en el ciberespacio, ellos son, aquí están...

Atravesando esa infinita masa de cables, nuestros héroes ingresan a la red de redes desde la universidad. La aventura ya ha comenzado.

Los intrépidos internautas se desplazan por la red como peces en el agua (del riachuelo). MufaNet, luego de reiniciar el Windows unas 5 veces porque se colgaba, logró cargar el Netscape, y comenzó a bajar un "programita interesante" de 2 Kb. En la pantalla puede leerse:

Tiempo estimado de transferencia: 2 días, 20 horas, 32 minutos

—¡Guau! ¡Miren esto, muchachos, - gritó MufaNet - ahora me baja rapidísimo! ¡Y tengo 2 ventanas del Netscape abiertas!

Todos los demás tienen, cada uno, unas 20 ventanas abiertas, salvo D. Telnet, a quien con una le alcanza y sobra para buscar información de los últimos modelos de BMW. A. MP3 ya estaba traficando música, mientras C. FTP hacía alguna boludez en la red local. Extrañamente, ese día los había acompañado el capo: M. Web, quien tras ver la horrorosa velocidad de conexión comenzó a hacer configuraciones marcianas en el Win para sacarle más rendimiento...

Pasado un rato, MufaNet se aburrió de esperar y decidió ir a joder un poco a sus amigos. Comenzó con A. MP3.

—¡Eh Pancho! ¿Todo bien loco, como va?

—Hasta ahora bien, estoy bajando unos mp3 de 5 Mb cada uno, así que alejate que ya sabemos que pasa cuando vos tocás una computadora...

—¡Eh, pero dejate de joder, ese HD ya estaba quemado cuando desarmé la máquina! Aparte no voy a desarmar esta computadora.

—Igualmente alejate, vos sos mufa.

—Pero mirá, no pasa nada, toco el mouse y nada...

La computadora de A. MP3 se colgó. Y mal. Ni siquiera andaba el reset. Ni el botón de encendido. Tuvieron que desenchufarla para reiniciar el Windows, que encima saltó con errores en el registro y pedía que se reinstale.

—No te preocupes A. MP3, - dijo MufaNet - yo te arreglo esto en dos patadas, dejame, a ver...

—Este, MufaNet... ¡Mirá atrás tuyo, viene la cana!

—¡UY! ¿DÓNDE?

MufaNet salió corriendo del Laboratorio 7 y no se lo volvió a ver por un rato.

D. Telnet, en tanto, estaba yendo de link en link, buscando alguna cosa de BMW. En su pantalla podían verse ahora varias ventanas abiertas mostrando autos, datos técnicos, planos, esquemas y otras boludeces por el estilo. Mientras tanto, M. Web había configurado su equipo para un rendimiento óptimo.

—Uf, estos equipos son una cagada, pero por lo menos ahora va a andar un poco mejor.

—Disculpá - saltó un tipo - veo que vos la tenés clara, ¿me podrías explicar cómo configurar esta máquina también...?

Cuando regresó MufaNet, miró el monitor de su terminal:

Tiempo estimado de transferencia: 3 semanas, 4 días, 8 horas, 20 minutos

Esta vez, se fue con C. FTP.

—¡Eh Pancho! ¿Todo bien, en qué andás loco?

—Sshh, callate, esto es emocionante... ¡Estoy hackeando la máquina Nro 21! ¡Y el usuario pelotudo no se da cuenta! ¡JA JA JA! ¡Debe ser un completo imbécil!

—Pero chabón, la máquina Nro 21 es la tuya ¡boludo!

—Eeee... ¡OUCH!

—¿Y qué estabas haciendo? No me digas que le estabas mandando un virus, porque sino...

—Esteee... Uy, mirá MufaNet, ¡Viene la yuta a buscarte!

—¡UY NO! ¡¡Se habrán enterado de lo de anoche, hijos de puta!! - Acto seguido, MufaNet se tiró por la ventana del laboratorio y salió corriendo nuevamente.

Rato después los amigos recibieron una visita a través del ciberespacio: ¡era Lucas Mail uniéndose a nuestros amigos en la red! Lucas Mail, C. FTP y A. MP3 se pusieron a chatear animadamente. D. Telnet intentaba cargar un programa de chat para sumarse también, pero estaba tan perdido que lo único que conseguía era abrir más y más ventanas llenas de boludeces escritas en alemán. M. Web estaba atendiendo a un par de pesonas:

—¿Y cómo configurás el Outlook Express?

—Decime, ¿qué es mejor, el Explorer o el Netscape?

Y regresó MufaNet. Estaba transpirado y agitado; tenía la campera desgarrada en una manga y el antebrazo todo arañado. Volvió a chequear su terminal:

Tiempo estimado de transferencia: 4 meses y pico

Cerró la otra ventana del Netscape (que se había colgado) para ver si así aumentaba la velocidad de transferencia. Volvió a revisar el estado de la transferencia:

Tiempo estimado de transferencia: ∞

Tasa de transferencia: -5 Mb / seg.

Ahora que la tasa de transferencia era negativa, su computadora comenzó a mandar bytes en vez de recibirlos, por lo que poco a poco el disco rígido se fué quedando sin programas, hasta que el Windows se colgó y el monitor empezó a parpadear mientas hacía un zumbido. MufaNet le dió un golpe para arreglarlo, y el monitor se apagó solo. Luego, reventó. Enseguida, cayó un meteorito e hizo bosta toda la máquina.

—Bueno, voy a ver cómo les va a los otros... - pensó - Dani, ¿qué estás haciendo?

—No sé, - respondió D. Telnet - estaba buscando fotos de autos BMW y llegué a esta parte que me pide password de no se qué, y yo estoy probando, a ver si encuentro alguna foto...

Mientras decía esto, ingresó unas letras en el teclado y oprimió ENTER. La pantalla cambió y se llenó nuevamente de palabras y alemán, pero esta vez con fotos. D. Telnet tomó un disco y se dispuso a grabar...

—A ver, ¿como era? ¿Archivo - guardar o botón derecho - guardar imagen...?

M. Web, por su parte, estaba rodeado de gente:

—¿Y cómo configuro el proxy?

—¿Cómo chateo?

—No puedo leer mi correo, ¿qué hago?

—No me anda el mouse.

—¿Un Pentium 300 tiene 300 Mb de memoria o de disco rígido?

—Me enganché la pija en la impresora.

—¿No sabés dónde conseguir uñas postizas? —(M. Web ya se estaba poniendo nervioso...)

Cuando MufaNet se aburrió de las pelotudeces que hacía D. Telnet, decidió encender otro terminal. Luego de cargar, apareció el clásico fondo de Windows con las prohibiciones dictatoriales del Laboratorio 7:

Prohibido:

MufaNet procedió a cargar el programa de chat para unirse a Lucas Mail, C. FTP y A. MP3. Instantes después, los amigos recibían una visita inesperada...

- CAZADOR dice HOLA.

—¡NO! ¡MufaNet, salí del canal que se va a colgar!

—No sean supersticiosos, cómo van a creer en eso.

—No es nada personal, pero cada vez que vos tocás una computad%$/)%&

—Uy, perdimos a A. MP3.

—¡Eh, loco, no se ortiven, no me jodan así!

—No es joda, te digo que sos mufa, no po/&$%/&

—Ustedes me están cargando, yo no creo en eso.

—Esteee... MufaNet, ¡Guarda que ahí viene la cana!

—¡NO! ¡¡Seguro que el Lechuga soltó la lengua, hijo de puta!! - Nuevamente, se tiró por la ventana y ya se imaginan que pasó...

Al rato, se oyeron unos gritos ensordecedores, dentro del mismo laboratorio. Era M. Web, que había agotado su paciencia. Con los ojos inyectados de sangre, le pegaba a un usuario con el CPU mientras gritaba:

—¡PARA QUÉ CARAJO TIENEN COMPUTADORA SI NO LA SABEN USAR! ¡¡HAGAN UN CURSO, MANGA DE IDIOTAS MALPARIDOS DE MIERDA, QUE LOS RE MIL PARIÓ Y LA CONCHA DE LA LORAAAAAAAAA!! ¡¡¡¡¡AAAARRGGGGHHH!!!!!

Los amigos se le tiraron encima para tratar de pararlo, cuando de repente se escuchó un disparo, y acto seguido en lugar fue copado por el grupo GEOF (el SWAT criollo). Todos quedaron inmóviles. Inmediatamente llegó otro tipo y comenzó a hablar:

—¡Que nadie se mueva! Determinamos que alguien desde acá estaba robando información ultrasecreta acerca de los modelos experimentales de la BMW. ¡Confiesen o los llevamos a todos en cana!

Justo entonces ingresó al laboratorio Rossi y lo cagaron ametrallando.

- ¡Dios mío, han matado a Rossi! ¡Hijos de puta!

Enseguida llegó MufaNet, esta vez cubierto con alguna especie de alga, con la campera toda cortada, los pantalones como rasguñados, el brazo izquierdo sangrando y una mordida de cocodrilo en la pierna derecha. Al verlo, los del grupo GEOF se avalanzaron sobre él.

—Sí, tiene que ser este, - dijo el capo - encaja perfectamente con el identikit del hacker: de unos 20 años, flaco, rebelde y con gorrita. Vamos pibe, vas a tener para un buen rato adentro...

—¿Eehh? ¡No, paren! ¡Yo no sabía que la piba era menor de edad! ¡Yo no fuí, no hice nada! ¡¡¡AYUDENME MUCHACHOS!!!

Y se lo llevaron nomás. Terminó en un calabozo húmedo y frío. Afortunadamente para él, sus amigos no lo olvidaron y, usando toda su imaginación, idearon un originalísimo plan: le mandaron un bizcochuelo con una lima escondida adentro. Desafortunadamente los canas se lo lastraron, con lima y todo. Después mandaron pizzas con escofinas, choripanes con ganzúas y una rodaja de salame con un taladro eléctrico y mecha de widia de 3/4, pero nada funcionó. Finalmente, se cansaron y entraron a la comisaría en un asalto tipo comando, aunque no fue necesario recurrir a la violencia: todos los canas estaban empachados o con diarrea. Cuando salieron, llegaba el equipo GEOF (que seguramente venía a alguna joda en la comisaría) y comenzaron a correr. Cerca de ahí los esperaba un auto, subieron y éste arrancó rápidamente.

Pero la cosa no se terminaba ahí, ya que el grupo GEOF comenzó a seguirlos en el vehículo de asalto (un rastrojero pintado para la ocasión). Afortunadamente para nuestros héroes, tenían a un eximio conductor como piloto, Julián. Desafortunadamente, justo ese día estaba un poco "nervioso".

—Che, guarda con esas personas que están cruzando... ¡Guarda, eehh!... ¡¡GUARDA!!

Fue una masacre. Pedazos de personas volando para todas partes, gente gritando y corriendo, tratando inútilmente de salvar sus patéticas vidas. Y cuando pasó el GEOF, peor (el conductor es medio chicato). Por su parte, Julián sacó un compact de la guantera y lo puso en el CD. Cuando los pasajeros se dieron cuenta de lo que era, tuvieron ganas de bajarse: era el soundtrack del Carmaggedon II.

Julián seguía acelerando. Doblaba las esquinas en dos ruedas, mataba gente a diestra y siniestra. Por un instante, a los chabones les pareció que él doblaba la cabeza 180º y les decía "nos vamos a ir todos juntos... AL INFIERNO".

Llegado cierto punto, hizo girar el auto 180º, de manera que quedó enfilando de frente a la camioneta del GEOF que venía a toda máquina. Aceleró a fondo. Desde adentro, todos gritaban como locos. En el vehículo del GEOF, también. Julián iba agazapado sobre el volante, con una sonrisa diabólica en el rostro. El conductor del GEOF, también. Los motores rugían. Los velocímentros iban al límite. Dos bólidos que se acercaban con la única idea de aniquilar el uno al otro. Y cada vez más y más, hasta que...

...

—¡Eehh!, ¿Qué pasó?

—Parece que se cortó la luz.

—¿Se cortó la luz?

—¡No puede ser!

—Sí, se cortó la luz.

—Bueh, ¿qué hacemos?

—Y... podemos ir a física o volver otro día.

—¿Cuándo volvemos?

—Y... el jueves, el Día Internet.

FIN

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